A volte ho voglia di partire.
Di uscire quando nessuno guarda, prendere un treno e fuggire.
Senza domande, senza spiegazioni, solamente prendere mio zaino e andare via. Scappare lontano, dove lui non mi trovera mai.
A volte sogno altri mondi diversi,
immagino gli occhi di colori diversi, e con altre forme di baciare.
Penso a tutte le storie che non hanno iniziato, e, pertanto, non possono finire.
A volte penso di ripartire da cero,
essere diversa e inventare un’altra storia che contare.
Fare realitá tutti gli mondi alternativi che ci sono al mio pensiero.
A volte credo che questo non é per me,
che mi serve piu spazio, e che ho bisogno di piu aria per respirare.
Che già ci sono stati troppe catene, e ostacoli sulla strada. Che io non era pronta, e che magari non lo saró mai.
Ma poi, lui appare.
E io mi tolgo le scarpe, e passeggio con miei piedi nudi su la sabbia bianca dei sue guance.
E quando arrivo al inmenso azzurro dei sui occhi, mi rendo conto che veramente voglio partire.
Ma con lui.
Sempre con lui.
//
A veces tengo ganas de irme,
de marcharme cuando nadie mire, subirme a un tren y escapar.
Sin porqués, sin explicaciones, solo coger mi mochila y desaparecer. Irme lejos, donde no pueda encontrarme.
A veces sueño con otro mundo,
fantaseo con ojos de distintos colores y con otras formas de besar.
Pienso en las noches que no han sido, y en las que no serán. En las historias que nunca empezarán y que por ende, no tendrán final.
A veces, pienso en empezar,
de cero, ser distinta, e inventarme otra historia que contar.
Teñirme el pelo de azul e irme a vivir cerca del mar. Hacer realidad todos los mundos paralelos que caben en mi imaginación.
A veces, creo que no es para mi,
que yo necesito mi espacio y más aire para respirar.
Que ya hubo demasiadas cadenas, y demasiados baches en el camino. Que no estaba preparada y que tal vez no llegue a estarlo.
Pero entonces aparece.
Y yo me quito los zapatos y camino por la arena blanca de sus mejillas.
Y cuando llego al inmenso azul de sus ojos, me doy cuenta de que sí, de que quiero irme.
Pero con él.
Siempre con él.
miércoles, 16 de marzo de 2016
sábado, 28 de noviembre de 2015
Te busqué ( Cuando te fuiste II)
Cuando te fuiste te busqué en mil sitios:
Te busqué en cada error cometido,
en cada bar, en cada concierto,
en cada marea de gente
y en cada rostro conocido.
Te busqué entre mis poemas,
y entre los de otros,
(en canciones)
Te busqué en mis garabatos,
en cada uno de mis miedos,
en todos mis rincones.
Te busqué en el silencio de cada noche,
en la sonrisa de cada extraño,
en la piel de cada hombre.
En el vaho que ya no empañaba los cristales de mi coche.
Te busqué en cada herida,
en cada calle, cada avenida.
Te busqué en cada mensaje que no recibí,
y en todas las llamadas que no hice.
Te busqué en cada conversación,
en cada frase.
En cada calendario.
Te busqué por todas partes.
Y al final me encontré a mi.
Te busqué en cada error cometido,
en cada bar, en cada concierto,
en cada marea de gente
y en cada rostro conocido.
Te busqué entre mis poemas,
y entre los de otros,
(en canciones)
Te busqué en mis garabatos,
en cada uno de mis miedos,
en todos mis rincones.
Te busqué en el silencio de cada noche,
en la sonrisa de cada extraño,
en la piel de cada hombre.
En el vaho que ya no empañaba los cristales de mi coche.
Te busqué en cada herida,
en cada calle, cada avenida.
Te busqué en cada mensaje que no recibí,
y en todas las llamadas que no hice.
Te busqué en cada conversación,
en cada frase.
En cada calendario.
Te busqué por todas partes.
Y al final me encontré a mi.
Cuando te fuiste (I)
Cuando te fuiste,
dejaste tormentas tras de ti,
dejaste noches sin dormir;
mi cama vacía,
tu olor en la almohada
(y un corazón partido en trozos afilados,
que se me clavaban en el pecho al respirar).
Cuando te fuiste, era otoño.
Y cuando llegó el invierno,
pensé que nunca iba a acabar.
Pensé que todo era un desastre,
Un error, el peor desenlace
(para una histeria de amor
que llevaba tiempo sin funcionar)
Cuando te fuiste
te llevaste tu cepillo de dientes,
las caricias por las noches
y mis ganas de seguir hacia adelante.
No me dí cuenta de que, cuando te fuiste
también te llevaste los malos momentos,
las lágrimas, las discusiones, las frases
(esas que nos hacían peores
y nos quitaban las ganas).
Cuando te fuiste,
al principio no entendí
que al irte tu también se iban los reproches,
que nadie me haría sentir sola por la noche,
que tristeza y apatía se iban de tu mano,
y que ya no nos haríamos más daño.
Cuando te fuiste, me costó ver
que al irte tú, volvía yo.
dejaste tormentas tras de ti,
dejaste noches sin dormir;
mi cama vacía,
tu olor en la almohada
(y un corazón partido en trozos afilados,
que se me clavaban en el pecho al respirar).
Cuando te fuiste, era otoño.
Y cuando llegó el invierno,
pensé que nunca iba a acabar.
Pensé que todo era un desastre,
Un error, el peor desenlace
(para una histeria de amor
que llevaba tiempo sin funcionar)
Cuando te fuiste
te llevaste tu cepillo de dientes,
las caricias por las noches
y mis ganas de seguir hacia adelante.
No me dí cuenta de que, cuando te fuiste
también te llevaste los malos momentos,
las lágrimas, las discusiones, las frases
(esas que nos hacían peores
y nos quitaban las ganas).
Cuando te fuiste,
al principio no entendí
que al irte tu también se iban los reproches,
que nadie me haría sentir sola por la noche,
que tristeza y apatía se iban de tu mano,
y que ya no nos haríamos más daño.
Cuando te fuiste, me costó ver
que al irte tú, volvía yo.
miércoles, 30 de septiembre de 2015
Dieciséis de Enero.
Me digo que no es para tanto.
Luego me miro en el espejo,
y mi reflejo
se ríe de mi y me dice
- Eso no te lo crees ni tú
Y es verdad.
Lo que mas me asusta es esta calma;
el vacío por dentro
al que no consigo dar forma,
el silencio.
Me angustia
saber que algo dentro de mi esta en ruinas
y no poder llorarlo.
Ya no sé si es por él
que se ha ido
o por mi
que me he quedado.
Pero vacía
Y me asusta.
La calma
me asusta.
Porque no es la calma de estar bien
de la tranquilidad
no.
Es la calma de antes de la tormenta.
Pero lleva meses lloviendo dentro de casa y no sé qué más debo esperar.
Y el vacío, eso es lo peor.
El vacío de no saber que hay ahí
ni aquí
sin sueños
sin motivos.
Me asusta la espera,
el tiempo que ha de pasar hasta que no duela
(y la ausencia de certeza
de que dejara de hacerlo)
Me da miedo quedarme estancada
aquí para siempre,
sin ti.
Sin mi.
Luego me miro en el espejo,
y mi reflejo
se ríe de mi y me dice
- Eso no te lo crees ni tú
Y es verdad.
Lo que mas me asusta es esta calma;
el vacío por dentro
al que no consigo dar forma,
el silencio.
Me angustia
saber que algo dentro de mi esta en ruinas
y no poder llorarlo.
Ya no sé si es por él
que se ha ido
o por mi
que me he quedado.
Pero vacía
Y me asusta.
La calma
me asusta.
Porque no es la calma de estar bien
de la tranquilidad
no.
Es la calma de antes de la tormenta.
Pero lleva meses lloviendo dentro de casa y no sé qué más debo esperar.
Y el vacío, eso es lo peor.
El vacío de no saber que hay ahí
ni aquí
sin sueños
sin motivos.
Me asusta la espera,
el tiempo que ha de pasar hasta que no duela
(y la ausencia de certeza
de que dejara de hacerlo)
Me da miedo quedarme estancada
aquí para siempre,
sin ti.
Sin mi.
martes, 3 de marzo de 2015
Física Básica
La atracción gravitatoria se define como la consecuencia de
la interacción de dos masas en una distancia específica. En este caso, la distancia es la equivalente al
espacio en el que un susurro es audible en un bar lleno de gente.
Así, las grandes masas ejercen un efecto gravitatorio sobre
las pequeñas. Esta es la razón por la
que cuerpos celestes como sus ojos, que he de aclarar que no son grandes sino
inmensos, son capaces de atraer y
mantener a otros cuerpos, como el mío.
Cuando disminuye la distancia, la atracción gravitacional
incrementa hasta el punto en el que soy incapaz de dejar de mirarle, y la gravedad añadida de su voz, que no es tan
grave, hace que sea físicamente imposible establecer una trayectoria opuesta a
la suya.
Por el contrario, al incrementar la distancia entre los
cuerpos, la fuerza de la gravedad va disminuyendo hasta que dejan de sentirse
sus efectos.
Así que ahora que estamos lejos me iré olvidando nanómetro a
nanómetro de cada micra de su rostro, y huiré a la deriva hasta encontrar otros
ojos en los que orbitar.
domingo, 8 de febrero de 2015
21
Leí hace tiempo que el ser humano tarda 21 días en acostumbrarse
a algo e incorporarlo dentro de su rutina.
Así que me digo que todo va a ir bien, y que solo necesito
que pasen 21 días para que deje de doler.
Para
acostumbrarme a que no haya mensaje de buenos días. Ni de buenas noches.
-Ni de nada.
Me repito que en 21 días habré aprendido a vivir sin ti. A
aceptar que ya no estás en mi rutina, y que aunque me cueste la vida, yo ya no
soy parte de la tuya.
Me intento convencer de que dentro de 21 días, ni uno más ni
uno menos, dejaré de tender lágrimas en mis pestañas y llamarlas por tu nombre.
Que si aguanto 21 días más, dejará de dolerme ver tu nombre
escrito en el calendario, y no se me romperán las entrañas al ver tu cara en
alguna foto.
21 días. Solo tengo que ser fuerte 21 días más, y todo habrá
pasado. No buscaré tu nombre en cada bocanada de aire, ni me sangrará el
corazón cuando no haya respuesta.
Solo 21 días.
Pero lo cierto es que desde que te fuiste han pasado ya
3 meses, 6 días, 5 horas, 27 minutos y 19 segundos
20
21.
lunes, 8 de diciembre de 2014
domingo, 30 de noviembre de 2014
Domingos.
Los domingos contigo eran días de besos y abrazos. De mimos en la espalda.
De intentar dormir hasta tarde pero que tú me despertases pronto. Y yo engañarte y volvernos a dormir. De levantarnos y desayunarnos. Y luego desayunar. Los domingos eran días de churros. Morenos y con azúcar para ti, y medio crudos y sin nada para mi.
Los domingos eran días de comer tarde, y echar la siesta. Y a veces incluso dormirla. De querernos mil veces en el cuarto, y de abrazarnos una película en el sofá.
Los domingos eran días de despedidas de mentira, y de besos de verdad. Los domingos a tu lado eran menos domingos y más sábados.
Ahora son domingos de recordar.
Los domingos dan asco desde que te has ido.
De intentar dormir hasta tarde pero que tú me despertases pronto. Y yo engañarte y volvernos a dormir. De levantarnos y desayunarnos. Y luego desayunar. Los domingos eran días de churros. Morenos y con azúcar para ti, y medio crudos y sin nada para mi.
Los domingos eran días de comer tarde, y echar la siesta. Y a veces incluso dormirla. De querernos mil veces en el cuarto, y de abrazarnos una película en el sofá.
Los domingos eran días de despedidas de mentira, y de besos de verdad. Los domingos a tu lado eran menos domingos y más sábados.
Ahora son domingos de recordar.
Los domingos dan asco desde que te has ido.
sábado, 29 de noviembre de 2014
A veces.
A veces sonrío. Me río y le olvido.
Y a veces echo de menos sus abrazos.
A veces soy fuerte, valiente.
Y a veces cimbreo, me quiebro y me parto.
A veces estoy convencida de que es mejor así.
Y a veces me siento sola y entonces le extraño.
A veces me salen alas, y quiero echar a volar.
Y a veces siento que no se andar desde que él no me coge la mano.
A veces me parece que no duele.
Y es que a veces no soy capaz de recordar lo malo.
Y a veces echo de menos sus abrazos.
A veces soy fuerte, valiente.
Y a veces cimbreo, me quiebro y me parto.
A veces estoy convencida de que es mejor así.
Y a veces me siento sola y entonces le extraño.
A veces me salen alas, y quiero echar a volar.
Y a veces siento que no se andar desde que él no me coge la mano.
A veces me parece que no duele.
Y es que a veces no soy capaz de recordar lo malo.
martes, 25 de noviembre de 2014
TODO
Te lo habría dado todo.
Mis mejores años, mis peores ideas, mis mayores logros, y mis pequeños gestos.
Te habría dado la luna solo por verte sonreír,
Te habría dibujado sueños en la espalda cuando no pudieses dormir.
Te lo habría dado todo.
Los buenos días, las buenas tardes y las mejores noches.
Cada "te quiero" que saliera de mis labios y todos los besos que fuera capaz de dar.
Todos los versos que me cupieran en el tintero.
Te lo habría dado todo.
Habría mantenido cada rayo de sol en mi piel y te la habría ofrecido después, para que tus noches fueran menos frías, y más brillantes.
Habría escondido todas las estrellas para que nada brillara más que tus ojos.
Te lo habría dado todo.
Te habría dado mis días, y mis noches en vela. Te habría dado mi vida.
Te habría dado mis caricias, mis historias y mis sueños. Te habría dado mis miedos.
Te habría regalado mis secretos cada noche, mi sonrisa cada día y mis labios cada hora.
Te lo habría dado todo.
Si alguna vez me lo hubieras pedido.
Mis mejores años, mis peores ideas, mis mayores logros, y mis pequeños gestos.
Te habría dado la luna solo por verte sonreír,
Te habría dibujado sueños en la espalda cuando no pudieses dormir.
Te lo habría dado todo.
Los buenos días, las buenas tardes y las mejores noches.
Cada "te quiero" que saliera de mis labios y todos los besos que fuera capaz de dar.
Todos los versos que me cupieran en el tintero.
Te lo habría dado todo.
Habría mantenido cada rayo de sol en mi piel y te la habría ofrecido después, para que tus noches fueran menos frías, y más brillantes.
Habría escondido todas las estrellas para que nada brillara más que tus ojos.
Te lo habría dado todo.
Te habría dado mis días, y mis noches en vela. Te habría dado mi vida.
Te habría dado mis caricias, mis historias y mis sueños. Te habría dado mis miedos.
Te habría regalado mis secretos cada noche, mi sonrisa cada día y mis labios cada hora.
Te lo habría dado todo.
Si alguna vez me lo hubieras pedido.
martes, 4 de noviembre de 2014
Estabas dormido
Te acaricié.
La cabeza, la cara, el cuello, la espalda.
Y lloraba.
Porque igual era la última vez.
sábado, 19 de julio de 2014
Poema de madrugada.
Hablando sobre las relaciones, un buen amigo me dijo que la magia no dura para siempre. Que se transforma en cariño, en confianza, y en respeto.
Y no quiero caer en reproches,
porque ni la culpa es tuya,
ni la culpa es mía.
Pero es que yo te miro y ya no se me corta la respiración.
Me besas y no quiero morirme en tus labios, no sé, no hay pasión.
(Eso cuando nos besamos, claro)
Ya no me olvido de mi nombre cuando me besas
en ese hueco que hay entre mi cuello y la oreja.
Ni me muero cuando tu piel desnuda toca la mía.
Ahora preferimos no dormir abrazados
porque nos damos calor, cuando hace años
nos daba igual si era invierno o verano,
y solo queríamos estar juntos, ser un solo abrazo.
Se nos acabó la magia.
Y la pasión.
Y solo queda el cariño, la confianza y el respeto.
Se nos acabó el amor.
No sé si de tanto usarlo,
o de no cuidarlo.
De dejar de hacerlo.
De dar por sentado que las cosas vienen sin que tengas que preocuparte.
El caso es que se fue.
Al final no fue la distancia la que se lo llevó.
(Fue la cercanía)
El no echarnos de menos.
El acostumbrarnos a querernos,
pero no esforzarnos por hacerlo.
Al final fuimos nosotros quienes lo espantamos.
Y solo quedo amistad.
Pero no puedo seguir haciendo el amor
a alguien que nunca me ha dicho "Te amo"
No puedo seguir entregándote mi vida
porque a estas alturas supone dejarla vacía
No sé donde esta la ilusión que antes nos encendía,
supongo que en un cajón, llena de polvo, escondida.
Esperando otras manos, otros besos, o simplemente,
otra melodía.
Una nueva vida.
Y no quiero caer en reproches,
porque ni la culpa es tuya,
ni la culpa es mía.
Me besas y no quiero morirme en tus labios, no sé, no hay pasión.
(Eso cuando nos besamos, claro)
Ya no me olvido de mi nombre cuando me besas
en ese hueco que hay entre mi cuello y la oreja.
Ni me muero cuando tu piel desnuda toca la mía.
Ahora preferimos no dormir abrazados
porque nos damos calor, cuando hace años
nos daba igual si era invierno o verano,
y solo queríamos estar juntos, ser un solo abrazo.
Se nos acabó la magia.
Y la pasión.
Y solo queda el cariño, la confianza y el respeto.
Se nos acabó el amor.
No sé si de tanto usarlo,
o de no cuidarlo.
De dejar de hacerlo.
De dar por sentado que las cosas vienen sin que tengas que preocuparte.
El caso es que se fue.
Al final no fue la distancia la que se lo llevó.
(Fue la cercanía)
El no echarnos de menos.
El acostumbrarnos a querernos,
pero no esforzarnos por hacerlo.
Al final fuimos nosotros quienes lo espantamos.
Y solo quedo amistad.
Pero no puedo seguir haciendo el amor
a alguien que nunca me ha dicho "Te amo"
No puedo seguir entregándote mi vida
porque a estas alturas supone dejarla vacía
No sé donde esta la ilusión que antes nos encendía,
supongo que en un cajón, llena de polvo, escondida.
Esperando otras manos, otros besos, o simplemente,
otra melodía.
Una nueva vida.
Echarse de menos.
Un día me iré. Sin decir nada. Meteré en una mochila un par de abrazos, te besaré mientras aún estés dormido, y saldré sin hacer ruido. Correré hacia cualquier sitio. No sabrás dónde estoy, no te lo diré, porque no lo sabré ni yo.
Entonces me tumbaré en la hierba, cerraré los ojos y hablaré conmigo.
Me contaré todos mis miedos, porque hace tiempo que no me escucho. Haré caso de las dudas que suelo ignorar. Me plantearé mi vida de principio a fin, y aprenderé de cada error. Otra vez. Haré balance de lo bueno y de lo malo, y me preguntaré si he perdido o he ganado. Analizaré lo que quiero, y veré si lo tengo. Si soy todo lo feliz que podría o no estoy buscando el camino que más me llene. Me reconstruiré un poco por dentro, porque desde hace tiempo, dejo que sean otros quienes mantengan mi interior. Me prepararé, quizá, para lo que no quiero. Pintaré sonrisas en mi propio rostro, pues descubriré que es del primero que debo ocuparme.
Y es que he vivido tanto para ti, que creo que ahora me echo de menos.
Entonces me tumbaré en la hierba, cerraré los ojos y hablaré conmigo.
Me contaré todos mis miedos, porque hace tiempo que no me escucho. Haré caso de las dudas que suelo ignorar. Me plantearé mi vida de principio a fin, y aprenderé de cada error. Otra vez. Haré balance de lo bueno y de lo malo, y me preguntaré si he perdido o he ganado. Analizaré lo que quiero, y veré si lo tengo. Si soy todo lo feliz que podría o no estoy buscando el camino que más me llene. Me reconstruiré un poco por dentro, porque desde hace tiempo, dejo que sean otros quienes mantengan mi interior. Me prepararé, quizá, para lo que no quiero. Pintaré sonrisas en mi propio rostro, pues descubriré que es del primero que debo ocuparme.
Y es que he vivido tanto para ti, que creo que ahora me echo de menos.
viernes, 7 de febrero de 2014
RECUERDOS DE LA INFANCIA
"We accept the love we think we deserve."
The Perks of Being a Wallflower
Supongo que intentó irse cuando vio que aquello era más grande de lo que podía soportar. Solo era una niña, pero cerró la puerta a todo lo que la había hecho llorar y se marchó. Ahora que lo pienso, tal vez por eso no lloraba. Quizá había gastado demasiado pronto el saquito de lágrimas que a uno le permiten usar a lo largo de la vida. Tenía mil cosas que ocultar, no por miedo, sino porque creía que a nadie le interesaría saber el porqué de cada una de sus heridas. Pensaba que había gente mucho más fuerte ahí fuera que seguía sonriendo, y que eso la quitaba el derecho de quejarse. Tal vez no entendía que podía permitirse sentir dolor. Que sus problemas, por pequeños que fueran, también merecían ser escuchados. Se había acostumbrado a sonreír incluso cuando no tenía ganas de hacerlo. A decir sistemáticamente que todo iba bien. Casi siempre funcionaba. Ese mecanismo evitaba tener que pedir ayuda, que era algo que costaba demasiado. No por cuestión de orgullo ni mucho menos. Supongo que pensaba que en cierto modo no merecía esa ayuda, aunque la necesitase como el respirar. No, probablemente creía que no se merecía nada.
IGUAL...
Tal vez se nos ha caducado el amor, igual no ha aguantado al frío.
Quizá no ha encontrado el calor, igual solo quería sentirse querido.
Igual es que he estado ciega
Y no he querido ver que ya no nos queda magia
Igual mi mente se niega
A admitir lo que desde hace tiempo se presagia
Igual mi corazón, de la razón, reniega.
Igual ya no sirven de nada
Las cenas elegantes, las palabras obligadas
Igual no es lo que yo esperaba,
versos de un poeta, embaucadoras palabras.
Igual, solo me conformaba.
Igual me estoy empezando a hartar.
De que ya no haya sonrisas, ni besos en las esquinas.
Igual ya quiero aguantar más.
Que de tus labios solo salgan críticas,
Igual ahora quiero volar.
Igual no quiero que me ates.
Que me quites ilusiones y me impongas opiniones
Igual tenia que haberlo pensado antes
Y no dejar que pasaran tantos años, tantos meses.
Igual no he querido mirar al frente.
Pero es que ahora igual entiendo
Que si no me quieres bien, mejor echar a volar
Igual mañana no te hecho de menos.
Tal vez ya no hay nada que hablar.
Igual ya, hasta me da igual.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Océanos, islas, huracanes y espejismos.
Soy un pequeño océano. Me paso la vida navegando en mis propios pensamientos, y a veces, inevitablemente, me hundo en mi misma.
Si tengo suerte, después de nadar un rato, encuentro una isla en la que creo que todo está bien y me siento a gusto. Generalmente pasado un tiempo la isla se hunde misteriosamente, y yo con ella. Y otra vez me encuentro a la deriva, luchando por mantener la cabeza fuera de todas esas olas que amenazan con hundirme.
Y es que me he bebido tantos vientos por ti, que tengo huracanes en el alma. Huracanes que me impiden nadar con un rumbo fijo. He nadado tantas veces pensando que te encontrabas al final del camino, que a veces creo que he perdido toda la esperanza de que estés realmente ahí cuando no me queden fuerzas para seguir nadando. Tal vez estés esperándome en una de esas islas en las que todo va bien. O tal vez siempre has sido un espejismo que yo me he empeñado en hacer real.
Si tengo suerte, después de nadar un rato, encuentro una isla en la que creo que todo está bien y me siento a gusto. Generalmente pasado un tiempo la isla se hunde misteriosamente, y yo con ella. Y otra vez me encuentro a la deriva, luchando por mantener la cabeza fuera de todas esas olas que amenazan con hundirme.
Y es que me he bebido tantos vientos por ti, que tengo huracanes en el alma. Huracanes que me impiden nadar con un rumbo fijo. He nadado tantas veces pensando que te encontrabas al final del camino, que a veces creo que he perdido toda la esperanza de que estés realmente ahí cuando no me queden fuerzas para seguir nadando. Tal vez estés esperándome en una de esas islas en las que todo va bien. O tal vez siempre has sido un espejismo que yo me he empeñado en hacer real.
lunes, 8 de octubre de 2012
Un poeta.
Ella quería un poeta.
Un hombre que llamara a su puerta con rosas cuando no
hubiera nada que celebrar. Que la conociera como un amigo, la cuidara como un
hermano, y la amase como un compañero. Un poeta. Un cazador de sentimientos,
que los encerrase en palabras, y se los susurrara de noche, cuando ella no
pudiera dormir. Ella, que solo pedía un poeta. Alguien que también supiera
afinar su cuerpo para tocar en el las más bellas melodías, pues todo el mundo
sabe que los poetas aman la música. Que pudiera desnudar sus miedos más
profundos con solo una mirada. Que la ayudara a entender las cosas que fingía
que no importaban, pero la quitaban el sueño por las noches. Que saliera con
ella a perseguir estrellas. Que la hiciera reír, y que entendiera que cuando se
quedaba callada, mirando a un punto fijo, estaba llorando. Aunque no hubiera
lágrimas en sus mejillas. Alguien que cogiera su corazón roto, y lo arreglara
poquito a poco, con sonrisas, y confianza. Dándole la importancia que merecía.
Solo un poeta. Que dejara las ventanas abiertas, para salir a pasear por las
nubes. Que la dedicara canciones, y la sorprendiera cada día. Que la abrazase
cuando lo necesitara, y la dijera que todo iba a ir bien. Que no la creyera
cuando dijera “No me pasa nada”, mientras sus ojos gritasen lo contrario.
Ella quería un poeta.
Un poeta que hiciera un nido en un árbol, y la enseñara a
volar.
jueves, 16 de agosto de 2012
Duermes.
Me pregunto si estarás soñando ahora. Y si lo haces, ¿con qué?. Sonríes. Me gusta que sonrías incluso cuando duermes. Estás tan tranquilo, tan quieto que me da miedo tumbarme a tu lado y despertarte. Estás abrazando mi cojín, y yo quiero abrazarte a ti. Pero me limito a mirarte desde aquí y a sonreír como la idiota enamorada que soy. Te mueves. Abres los ojos. Me miras, más dormido que despierto. Te echas hacia un lado. Cierras los ojos. Tu respiración se va haciendo más lenta cada vez, y antes de que acabe de escribir esto, has vuelto a dormirte. Estás tan guapo acurrucado entre las sábanas, que podría quedarme mirándote toda la vida.
Ah, cariño.
Es muy difícil no enamorarse de ti cuando estás dormido.
Ah, cariño.
Es muy difícil no enamorarse de ti cuando estás dormido.
sábado, 11 de agosto de 2012
Pesca Noce
"Me pregunto quién pensó el guión, debe estar bastante enfermo"
Love Of Lesbian
Trenes. A mi me habían dicho mil veces eso de que hay trenes que solo pasan una vez en la vida. Jamás creí que fuera cierto. En verdad yo soy de la opinión de que si el tren que se ha marchado es el tuyo, no pasarás la vida en el andén. Encontrarás algún tren que te lleve a otro andén, en el que podrás coger tu tren. Por eso creo que no es cuestión de llorar pérdidas, o decisiones incorrectas, sino de tener el coraje de asumir que es lo que queremos, y ser capaces de llegar a ello. Fijarse un objetivo, y cumplirlo. Y ese objetivo puede cambiar a lo largo del camino. El ser humano es variable, sus metas también. Mis metas, por ejemplo, varían diariamente. Hoy estoy segura de que lo que he elegido está bien. Mañana me arrepiento y me pregunto si me estoy guiando por lo que quiero o por lo que se espera de mi. Ah, la vida. Tremenda ironía. Cuando haces lo que debes se te parte el corazón. Pero lo importante no es caerse, ¿verdad?. Es levantarse. Por eso voy a seguir sonriendo. Voy a soñar que me pinto bigotes en la cara, y que alguien me hace parecer un dálmata lleno de manchas negras. Y a sonreír cada vez que me coma un briñón y el jugo me manche las manos. Ah, si. Voy a ser feliz. Porque ese el el único objetivo inmutable en mi vida.
domingo, 8 de julio de 2012
Pequeño regalo de cumpleaños
Me gusta cuando sonríes, porque creo que empiezas a ver que puedes ser feliz lejos del dolor. Que no todo son recuerdos de reflejos naranjas y ojos azules. Ni lágrimas. Ni lamentos. Me gusta cuando la miras a ella, y no piensas en ninguna otra, porque ella te mira igual. Me gusta cuando te veo feliz. Porque después de todo lo que has luchado, y de todo lo que has sufrido, te mereces serlo.
Me gusta que saques un ratito para verme si merodeo por donde tú estas. Me gusta cuando me ves, y te alegras, y te acercas con esos saltitos de capitán Jack Sparrow, y me abrazas. Y ese abrazo es de verdad. De los de: ¡Eh! Llevo meses sin verte el pelo y te he echado de menos, pequeña. Me gusta cuando te pones nervioso y jugueteas con el millar de pulseras de cuero que llevas en las muñecas. Me gusta porque eres tú, y no importa lo que digan o piensen, eres así.
Me gusta haberte conocido. Y sobretodo, me gusta que te hagas mayor un año más, y que yo esté aquí para felicitarte.
Muchisimas felicidades, Signorino ;)
Me gusta que saques un ratito para verme si merodeo por donde tú estas. Me gusta cuando me ves, y te alegras, y te acercas con esos saltitos de capitán Jack Sparrow, y me abrazas. Y ese abrazo es de verdad. De los de: ¡Eh! Llevo meses sin verte el pelo y te he echado de menos, pequeña. Me gusta cuando te pones nervioso y jugueteas con el millar de pulseras de cuero que llevas en las muñecas. Me gusta porque eres tú, y no importa lo que digan o piensen, eres así.
Me gusta haberte conocido. Y sobretodo, me gusta que te hagas mayor un año más, y que yo esté aquí para felicitarte.
Muchisimas felicidades, Signorino ;)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)