martes, 17 de enero de 2012

In the end.

Supongo que siempre fuimos un poco como el agua y el aceite. Cuando tu me sentías, yo no quería hablar de amor. Y cuando era yo quien suspiraba, tu estabas lejos. Muy lejos.

Será que nunca conseguimos ponernos de acuerdo, que cuando yo iba, tu ya habías vuelto. Y que te despertabas cuando ya me había dormido. Que en la misma canción que yo veía y lloraba sentimientos, tú solo escuchabas acordes que tratabas de emular.

Tal vez fue simplemente que tratamos de vivir, cuando no nos correspondía, la alternativa que imaginamos. Que tuvimos prisa por acabar el cuadro cuando estábamos bocetando el dibujo. Y tal vez por eso,  todo acabó antes de empezar.

Será que no tuvo que ser. Que al final resultó yo no era tu chica. Y tú no eras mi sonrisa. Que en el fondo, no eramos el uno para el otro. 

Será eso. Porque a pesar de todo, Gary Moore ya no habla de ti, y yo soy feliz sin tus palabras.












martes, 3 de enero de 2012

I only wanna be with you.



"Si eres piedra da igual, yo seré pedregoso camino."

Yo quiero ser. Quiero tener sentido en tu vida. Quiero ser el millón de cosas buenas que te hagan sonreír cada mañana, aunque sea lunes. Ser ese nombre que acude a tu cabeza sin que te des cuenta, y te hace sentir bien. Quiero ser parte de tí, seas lo que seas.

Así, por ejemplo, si tú eres cosquillas, quiero ser yo quien las encuentre. Si prefieres ser un sueño, seré yo el bostezo que te anuncie. Quiero ser la piel si decides ser el cuerpo. Las manos cuando quieras ser caricia. 

Quiero ser caminante si tú decides transformarte en camino. Si tú quieres ser canción, quiero ser quien la interprete. Ser tu lluvia si eres la tarde de otoño. Ser faro cuando seas mar, y la calma que viene detrás, si tú quisieras ser mi tempestad. Seré guiño si tu eres los ojos. 

Si me dejas seré la tinta que te escriba cuando quieras ser un verso. La almohada, si tú eres quien duerme. Quiero ser los labios cuando seas beso. Ser la sonrisa, si prefieres tú la boca. Si tú eres pasión, entonces seré yo la cama. Quisiera ser el marco si eres tú la foto. Poder ser las alas cuando tú seas libertad.

Pero no seré solo en lo bueno. Porque si de mi dependiese, serías feliz siempre. Haría lo imposible por que la sonrisa no se fuera de tu cara. Pero es algo que no esta a mi alcance, y como no puedo prometerte más, solo te digo que seré siempre. En lo bueno, y en lo malo.

Por eso también seré lágrima cuando te toque ser sufrimiento. Seré abrazo si lo que buscas es consuelo. Si necesitas hablar, seré conversación. Cuando los malos sueños no te dejen dormir,  yo seré atrapasueños. Seré estrella en las noches oscuras, para que no te pierdas si no ves el camino. Si tienes frío, seré manta. Seré valiente por los dos, si alguna vez tienes miedo. Seré reconciliación si tú tuviste que ser enfado. 


Si me dejas ser, seré para ti felicidad. Al igual que la eres tú para mi aunque me empeñe en evadirlo.


Si eres tú, quiero ser yo. Y quiero ser contigo. 





lunes, 19 de diciembre de 2011

Lágrimas de madrugada.

Hay lágrimas que nacen en mi ojo, se aferran a una pestaña, temblorosas, y deciden perderse por mi mejilla, vagando y mojándola a su paso, rozar mis labios, y estrellarse en mi almohada. 
Y es que hay veces que creo que el alma llora cosas que la mente no entiende. Llora lo que ella solo conoce. A veces pienso que llora los finales alternativos que jamás vivirá mi cuerpo. Y me encuentro a mi misma abrazada a mis rodillas, acurrucada cual pájaro asustado, llorando en la soledad de mi habitación.
Y es en noches como esta, en las que me pregunto si estoy haciéndolo bien. Si no debí haber elegido el azul del mar como color sobre el que sustentar mi vida. Si alguien encontrará la manera de llegar al hueco en el que dejé escondido el corazón. 
Me pregunto si tú, que has conseguido que olvide tantos ojos, y que pronuncie palabras que rompen las promesas que hice a otros colores, me pregunto si serás de verdad. Si no serás otro espejismo más de esos que enturbian mi vida. Me pregunto si me querrás. Libre. Y si te quedarás conmigo hasta el día en que lluevan pianos.
Me imagino, y me pregunto a dónde irán, los besos que no he dado. Las caricias que se me escapan entre los dedos en sueños. Quisiera saber si las recibe tu espalda. U otra espalda. Estoy casi segura de que las lágrimas que caen son la forma que tiene el alma de sanar lo que el cuerpo esconde.
Porque si algo se me ha dado bien siempre ha sido esconder sentimientos. Y es un problema. Porque cuando los necesito, no sé dónde los he dejado. Y lo peor, cuando me encuentran ellos a mi, me pillan desorientada y no sé que hacer. 
Y entonces, tan pronto lloro como río. Tan pronto dejaría el mundo por sus ojos como trato de hacerme la dura. Y es que la duda se siembra en cada noche solitaria. En cada gesto que esta cabecita loca quiere malinterpretar.
Y entonces dejo de entender todo, y mis miedos, que viven agazapados tras las razón, aprovechan para llenar mi sueño de pesadillas. Y es que ya dijo el poeta, que el sueño de la razón, produce monstruos.
Y mi corazón es de esos que gustan de latir a contratiempo. Que no entiende de normas ni de tiempos. Que llora en silencio la falta de sensibilidad del mundo, desgarrándose por dentro, y ansía negligencia más que nada, para ser feliz en la ignorancia del que no conoce ni quiere hacerlo, porque a veces es difícil ver con claridad la realidad. Sobre todo cuando acabas de dejar de soñar.
Y si en algo soy experta es en engañarme a mi misma. Y contarme mil y una historias para olvidarme de que, si mi alma llora, es porque probablemente tiene miedo de que no me eches de menos tanto como te echo yo.



domingo, 30 de octubre de 2011

Maybe WYPless.


-Estáis enamorados?Ah, ya entiendo. Estáis enamorándoos. 
El diario de Noa.


No sé por qué. Pero sonrío cuando hablo de ti. Tu estado de ánimo me afecta. Echo de menos el Buenas Noches si no puedo hablar contigo. Y podría pasarme la vida entre tus brazos. Pero no sé por qué.

Y no se por qué, pero se me eriza la piel solo con recordar el tacto de tus dedos en mi espalda. Al ver ese guiño de ojos. O una de esas sonrisas que se te escapan cuando estamos juntos, y me hacen imaginar que te hago feliz.

Sin embargo sé que se me pone la sonrisa tonta cuando la sombra de las gotas de lluvia del cristal del coche se proyectan en mis brazos como si fueran tus pecas. Y que cada vez que he dormido abrazada a tu piel, he deseado que la noche no acabara nunca.

Que no puedo evitar estremecerme cada vez que imagino la presión en mi cadera de tu mano izquierda, o derecha, dependiendo del lado de la cama que haya conseguido robarte. Tu aliento en mi cuello. El paseo de tus manos por mis caderas.

Que me hacen feliz los arranques de locura, de risas incontroladas. Esos abrazos en los que me abrazas más fuerte. El tacto de tu piel desnuda en la mía. Mi calor en tu cama, el tuyo en mi almohada y tu olor en mi ropa. Cada mirada que me regalas cuando no nos mira nadie.

Me gusta que me des las buenas noches, nuestras despedidas eternas. Ver que nuestra lista de excusas crece. Y saber que sin ellas, voy a seguir viéndote. Cuadrar los planes para sacar tiempo para ti. No saber que es esto, pero saber que me hace sentir bien.

Que me encantan tus cosquillas y la risa nerviosa que siempre las acompaña. Tus juegos sucios. Tus temblores en el momento exacto. Los pequeños suspiros que a veces se escapan entre tus labios. Tus besos y tus abrazos.

Que a veces creo que voy a morirme de ternura cuando me apartas el pelo de la cara, y lo recoges detrás de mi oreja para luego besarme. O cuando me besas la nariz, la mejilla o la frente, y después me sonríes. O cuando te estiras, como en una película americana, para abrazarme mientras vemos la tele.

Que adoro tu olor, tu risa, tus palabras y tus caricias. Tu timidez, pero sobre todo cuando la vences. Tu preocuparte por mi, sin agobiarme. Tus pequeños detalles, que te hacen tan distinto. Tus sobornos, y tu cara de pedir permiso. Las noches en tu cama.

Que daría lo que fuera por poder vivir entre tus brazos, pasar cada noche en tu pecho, despiertos, y ver amanecer cada día. Para volver a la cama y dormirnos después. Y despertarnos tarde, y no tener ganas de salir de la cama nunca.

Que, como dice la canción, lo cambio todo por tus manos quitándome la ropa. Que me encanta tu voz grave cuando cantas, y tus caricias en mi espalda, en mi mano, o en cualquier centímetro de mi piel. Y que dormir a tu lado se ha convertido en lo mejor que puedo hacer una noche.

Y es que no sé por qué.

Pero a veces te miro y no puedo dejar de sonreír. Porque parece que nada va demasiado mal si me estás dando la mano.

Y no se por qué. Pero tengo una teoría. Y es que a la primera fila de mi teclado le sobren la W, la Y y la P.


lunes, 29 de agosto de 2011

Without love.

Si estuvieras aquí ahora mismo, no te diría nada. Te besaría, que es lo que hago cuando me da miedo decirte lo que estoy pensando. Te besaría, porque la sensación que intento describirte es la que siento cuando tu aliento se cuela entre mis labios. O cuando recuerdo tus manos y sus caricias cuando tú no estás.

Pero si tuviera que hablar, te contaría que me encantas. Que adoro todas y cada una de las sonrisas que salen de tu boca. Que cuando me abrazas me siento como un astronauta perdida en las constelaciones que forman las pecas de tus brazos, y es que haces que me olvide de que sigo en la Tierra cada vez que dejas que tus dedos paseen por mi espalda.

Te diría que me derrito en ese momento en el que te quedas quieto mirándome a los ojos, y sonríes. Que me encanta llegar a casa y que mi ropa huela a ti. Que me pierde ese momento en el que pasas tu brazo por mi cintura, como si fuera la primera vez, y luego buscas mi mano.

Te contaría que se me hace corta cada tarde, cada noche. Que si pudiera, me dormiría a tu lado. Que se me eriza el vello con solo recordar tu aliento en mi oreja izquierda, y en la derecha. Que no suelo decir cosas bonitas, y que a la larga me empalaga que me las digan, y añadiría en voz baja, y muy cerca de tu oído, que sin embargo me derrito con cada Princesa que escribes.

Te confesaría que me muero de ganas de ver amanecer a tu lado. Y de dormir abrazados y despertar y que lo primero que vea sea tu cara. Que consigues que sonría como la idiota que probablemente soy cada vez que alguien dice tu nombre. Que me encanta la forma que tienes de guiñarme un ojo cuando menos me lo espero. Que quiero que nuestra lista de excusas ocupe hojas y hojas, porque no quiero dejar de verte.

Te diría que quiero hacer mil millones de cosas contigo, que quiero que hagamos locuras, y que el tiempo no sea importante. Que me encantaría que superásemos miedos juntos. Que quiero pasear por cualquier lado, que cantemos canciones. Quiero que sonrías y ser yo el motivo. Quiero perderme en tu olor, enredarme entre tus piernas y besarte bajo el agua de la ducha. Quiero hacerte el amor despacio.

Quiero tener mil recuerdos protagonizados por ti, aunque me de miedo que algún día sean solo eso, recuerdos. Y es que si soy tan borde, y tan rancia, es por miedo a dejar de serlo. Por miedo a que seas importante. Miedo a que llegue el día en que me preocupe no volver a besarte. Pero ¿sabes qué? Ya ha llegado ese día. Y estoy aquí, en medio del silencio y de la madrugada dedicándote letras. Y me da un miedo enorme. Y me haré daño. Pero me da igual. ¿Sabes por qué? 'Cause I'd rather feel pain that nothing at all

Si te interesa.

Te aviso con antelación, para que luego no te asustes. No venimos con manual de instrucciones, pero intentaré ayudarte por si decides quedarte por aquí más tiempo. Verás, soy más simple de lo que piensas, pero a la vez más complicada de lo que imaginas. Me gustan las cosas sencillas. No me gustan los dobles sentidos, a no ser que su finalidad sea rodar por una cama, envuelta en olores ajenos, y enredada en otros brazos, preferiblemente los tuyos. No me gusta preocuparme por las cosas, no entiendo el afán por pre-ocuparse, para luego volverse a ocupar. No me gusta que me digan lo que he de hacer, lo que debo sentir, o lo que tengo que pensar. Puedo amar algo con todas mis fuerzas, pero si me obligas a hacerlo, acabaré odiándolo. Aborrezco la palabra Adiós, porque me suena a definitivo. Y tampoco me gusta lo que implica la palabra Definitivo, porque las cosas y las personas, quieras o no, cambian. A mejor o a peor, pero cambian. Todo lo que vive cambia. Y si no cambia, es que está muerto. Es sencillo, ¿no crees? No me gusta etiquetar cosas, ni situaciones. Y tampoco me suele gustar generalizar, pues cada persona, y situación, es un mundo. Respecto a los problemas, aplico la frase: "Cuando un problema no tiene solución deja de ser un problema, para ser algo con lo que tienes que vivir." Mis problemas forman parte de mi, de mi mundo. No te preocupes por ellos, ellos no se preocupan de ti. No me gusta contar mis cosas, aunque te agradeceré que me escuches si algún día lo hago, porque será que ya no puedo callarme más. Pero no quiero que me des soluciones, que créeme que habré valorado mil y una vez las opciones que tenía. Solo te pediré que me escuches, que me abraces y me digas que todo va a ir bien. Soy cabezota, indecisa, inconformista, borde, rancia, y por lo general bastante sarcástica. Prefiero que me amputen una mano a decir algo agradable sobre alguien, así, sin más. Pero si eres capaz de aguantar, y tienes la paciencia necesaria, descubrirás que aquí dentro, hay más sentimiento del que te imaginas. Que detrás de todas estas hormonas alteradas, hay historias que no te dejarían dormir, y manos que te acariciarían la espalda hasta que consiguieses hacerlo.

martes, 9 de agosto de 2011

Sin pausas.

Escribo sin comas porque así es todo cuando pienso en el y la mente se me colapsa para dar paso a la confusión y acuden las palabras tímidas al principio pero raudamente al final a rendir homenaje a esos dos ojos azules cuya profundidad hace competencia a todos los océanos que cubres este planeta llamado azul y hacen que a su lado parezcan piscinas de esas que brotan en los jardines de las casas con niños pequeños en verano y me invitan a nadar en ese azul tímido pero sincero y besar cada una de las lágrimas que han caído por mi culpa hasta no poder mas y caer rendida en sus brazos que me sujetaran entre caricias sin fuerza para que pueda irme cuando lo necesite pero con firmeza para impedir que caiga en el abismo de mis dudas si me encuentro sin rumbo y me envuelven las sombras porque se que me iluminará hasta la noche más oscura con faros de sonrisas y como no sabe pintar dará forma con las cuerdas de su guitarra a millones de estrellas que destierran la oscuridad para siempre y yo por mi parte que solo se vivir entre líneas y leer en cualquier lado le regalaré mi vida en palabras escritas rápidamente a la espera de un autobús que me aleje un poco más de el y le pensaré día y noche al escuchar los acordes de las canciones que serán siempre suyas y de nadie más sin importar que bocas las canten y que yo tararearé sin darme cuenta pero sin hacer nada por evitarlo y sangraré palabras por las heridas que me causa cada beso no dado y cuando le vea le cobraré en caricias el alquiler de mi corazón pues lleva viviendo en el demasiados meses y tiene una deuda enorme que saldaremos los dos cuando nuestros odiados trescientos desaparezcan por fin y nos dejen querernos como solo nosotros sabemos pero la distancia nos impide y todo desaparecerá porque llegaré y le besaré y desembalaré cada palabra que me he callado estos años y que traen tanto sentimiento de relleno que me pesará y me partirá la espalda pero lo aguantaré por el al igual que el aguantará mi indecisión y mis manías y aguantará mis malos días y las dudas que me entren cuando no me mire y recuerde otras manos pero aguantaré y aguantará porque lo que nos une es más grande y más fuerte que todas las distancias que nos separan porque da igual lo enorme que sea el abismo que si estamos juntos lo saltaremos los dos y le dará miedo a veces y negará su nombre diciendo que es uno más y yo sonriendo le enseñaré cada palabra que escribí pensando solo en él y le besaré y le contaré otra vez todas las veces que he abrazado a mi almohada pensando que era él y sonreirá un poco menos preocupado y yo seguiré recorriendo cada centímetro de su espalda con los dedos mientras enumero cada día que le eché de menos a mi lado y cada abrazo que guardé en un cajón por no poder dárselo y se los daré todos de golpe para que vea que me importa y que no es solo una letra más como tanto le asusta pensar y me quedaré a su lado el tiempo que haga falta hasta que llegue el día en que se canse de mi poesía y vuele alto y lejos dejándonos a mi y a mis versos echándole de menos y queriéndole sin remedio una vez más.