lunes, 8 de diciembre de 2014

.

Tengo guardados en un tarro
todos los besos que no te he dado.





¿Ahora que hago con ellos?

domingo, 30 de noviembre de 2014

Domingos.

Los domingos contigo eran días de besos y abrazos. De mimos en la espalda.

De intentar dormir hasta tarde pero que tú me despertases pronto. Y yo engañarte y volvernos a dormir. De levantarnos y desayunarnos. Y luego desayunar. Los domingos eran días de churros. Morenos y con azúcar para ti, y medio crudos y sin nada para mi.

Los domingos eran días de comer  tarde, y echar la siesta. Y a veces incluso dormirla. De querernos mil veces en el cuarto, y de abrazarnos una película en el sofá.

Los domingos eran días de despedidas de mentira, y de besos de verdad. Los domingos a tu lado eran menos domingos y más sábados.

Ahora son domingos de recordar.






Los domingos dan asco desde que te has ido.


sábado, 29 de noviembre de 2014

A veces.

A veces sonrío. Me río y le olvido.
Y a veces echo de menos sus abrazos.

A veces soy fuerte, valiente.
Y a veces cimbreo, me quiebro y me parto.

A veces estoy convencida de que es mejor así.
Y a veces me siento sola y entonces le extraño.

A veces me salen alas, y quiero echar a volar.
Y a veces siento que no se andar desde que él no me coge la mano.

A veces me parece que no duele.
Y es que a veces no soy capaz de recordar lo malo.



martes, 25 de noviembre de 2014

TODO

Te lo habría dado todo.
Mis mejores años, mis peores ideas, mis mayores logros, y mis pequeños gestos.
Te habría dado la luna solo por verte sonreír,
Te habría dibujado sueños en la espalda cuando no pudieses dormir.

Te lo habría dado todo.
Los buenos días, las buenas tardes y las mejores noches.
Cada "te quiero" que saliera de mis labios y todos los besos que fuera capaz de dar.
Todos los versos que me cupieran en el tintero.

Te lo habría dado todo.
Habría mantenido cada rayo de sol en mi piel y te la habría ofrecido después, para que tus noches fueran menos frías, y más brillantes.
Habría escondido todas las estrellas para que nada brillara más que tus ojos.

Te lo habría dado todo.
Te habría dado mis días, y mis noches en vela. Te habría dado mi vida.
Te habría dado mis caricias, mis historias y mis sueños. Te habría dado mis miedos.
Te habría regalado mis secretos cada noche,  mi sonrisa cada día y mis labios cada hora.

Te lo habría dado todo.
Si alguna vez me lo hubieras pedido.

martes, 4 de noviembre de 2014

Estabas dormido

Te acaricié.
La cabeza, la cara, el cuello, la espalda.
Y lloraba.
Porque igual era la última vez.

sábado, 19 de julio de 2014

Poema de madrugada.

Hablando sobre las relaciones, un buen amigo me dijo que la magia no dura para siempre. Que se transforma en cariño, en confianza, y en respeto.

Y no quiero caer en reproches,
porque ni la culpa es tuya,
ni la culpa es mía.

Pero es que yo te miro y ya no se me corta la respiración.
Me besas y no quiero morirme en tus labios, no sé, no hay pasión.
(Eso cuando nos besamos, claro)

Ya no me olvido de mi nombre cuando me besas
en ese hueco que hay entre mi cuello y la oreja.
Ni me muero cuando tu piel desnuda toca la mía.
Ahora preferimos no dormir abrazados
porque nos damos calor, cuando hace años
nos daba igual si era invierno o verano,
y solo queríamos estar juntos, ser un solo abrazo.

Se nos acabó la magia.
Y la pasión.
Y solo queda el cariño, la confianza y el respeto.

Se nos acabó el amor.
No sé si de tanto usarlo,
o de no cuidarlo.
De dejar de hacerlo.
De dar por sentado que las cosas vienen sin que tengas que preocuparte.
El caso es que se fue.
Al final no fue la distancia la que se lo llevó.
(Fue la cercanía)
El no echarnos de menos.
El acostumbrarnos a querernos,
pero no esforzarnos por hacerlo.

Al final fuimos nosotros quienes lo espantamos.
Y solo quedo amistad.

Pero no puedo seguir haciendo el amor
a alguien que nunca me ha dicho "Te amo"
No puedo seguir entregándote mi vida
porque a estas alturas supone dejarla vacía
No sé donde esta la ilusión que antes nos encendía,
supongo que en un cajón, llena de polvo, escondida.
Esperando otras manos, otros besos, o simplemente,
otra melodía.
Una nueva vida.





Echarse de menos.

Un día me iré. Sin decir nada. Meteré en una mochila un par de abrazos, te besaré mientras aún estés dormido, y saldré sin hacer ruido. Correré hacia cualquier sitio. No sabrás dónde estoy, no te lo diré, porque no lo sabré ni yo.

Entonces me tumbaré en la hierba, cerraré los ojos y hablaré conmigo.

Me contaré todos mis miedos, porque hace tiempo que no me escucho. Haré caso de las dudas que suelo ignorar. Me plantearé mi vida de principio a fin, y aprenderé de cada error. Otra vez. Haré balance de lo bueno y de lo malo, y me preguntaré si he perdido o he ganado. Analizaré lo que quiero, y veré si lo tengo. Si soy todo lo feliz que podría o no estoy buscando el camino que más me llene. Me reconstruiré un poco por dentro, porque desde hace tiempo, dejo que sean otros quienes mantengan mi interior. Me prepararé, quizá, para lo que no quiero. Pintaré sonrisas en mi propio rostro, pues descubriré que es del primero que debo ocuparme.

Y es que he vivido tanto para ti, que creo que ahora me echo de menos.